viernes, 19 de septiembre de 2014

Europa 2020 ¿Comunidad o imperio?




Este encabezamiento está inspirado en el título del primer libro de Franck Biancheri (inédito), escrito en 1992, en el que el autor afirmaba que los principios fundacionales del proyecto europeo, definido a finales de la Segunda Guerra Mundial (una comunidad de países que se dota de medios para construir una paz duradera y un continente próspero) podrían, si no somos prudentes, acabar siendo marginados y los instintos atávicos de una Europa-Imperio (la colonización europea, Napoleón, Hitler,...) podrían volver a ocupar un lugar relevante. Por ello, Franck Biancheri creía que lo que permitiría que el proyecto europeo llegara a ser una comunidad era la democratización.

Unos años más tarde, con el Tratado de Maastricht, que cambió el nombre de Comunidad Europea al de "Unión Europea", Franck Biancheri, que sentía una profunda desconfianza hacia los "uniones" de cualquier tipo, pensó que esta elección de nombre no era muy esperanzadora. Veintitrés años después, nada ha avanzado en el frente de la democratización de Europa, y la crisis proporciona el contexto propicio para el descarrilamiento completo del proyecto de comunidad. Vamos a mostrar los indicadores que nos permiten afirmar que esta tendencia (que siempre ha estado allí, pero que ha estado encerrada en una mecánica de salvaguardias relativamente eficientes) está resurgiendo. Pero rechazamos hacer una anticipación completa todavía, y preferimos centrarnos en otros indicadores que nos permitan confiar en un cambio de tendencia (1).

Si hablamos de "cambio de tendencia" es porque, después de pasar un último curso político en el que Europa se ha situado en una difícil "encrucijada" (2), vemos cómo a la vuelta de este verano Europa se dirige por un camino equivocado, el que conduce al "escenario trágico" descrito por Franck Biancheri en su libro visionario "Crisis mundial: Encaminados hacia el mundo del mañana;. Publicado en 2010 (3). En este libro se presentan, de un lado las considerables fortalezas de Europa para afrontar la crisis y su influencia potencial en crear un "mundo de después" mejor, y por otro, el importante riesgo que pesa sobre Europa y los europeos, cuyas élites gobernantes, no democráticas o no europeas, se muestran incapaces de aprovechar la crisis para completar este proyecto positivo de construcción europea, todavía inacabada (4).

Como nuestros fieles lectores saben, analizamos la crisis de Ucrania como una operación dirigida por Estados Unidos y ejecutada por un grupo de “amiguetes” bien situados en los círculos de decisiones europeos, con el objetivo de sellar el destino de Europa en un territorio del mundo occidental liderado por USA. Esta operación se llevó a cabo como una blitzkrieg (guerra relámpago) con una falta total de capacidad de respuesta por parte europea que se encontró de repente virtualmente en guerra contra Rusia sin entender por qué. Cuando los europeos se despertaron del primer “shock”, otra batalla, bastante más difícil de seguir se llevó a cabo en las clases dirigentes, entre los Estados europeos y la opinión pública, entre los "anti-rusos" y los "pro -rusos", o más bien entre los "pro-americanos" y los “anti-americanos", pero en realidad se desarrolló entre los ideólogos de Occidente y los defensores de la independencia del continente europeo.

En las dos últimas ediciones del GEAB, nos centramos en el hecho de que se han reunido las “condiciones para una sacudida”, resaltando los indicadores que muestran una recuperación en Europa. Pero el verano ha pasado, con la pérdida de la atención que caracteriza a esta época del año. Y a la vuelta hemos descubierto un paisaje, a priori, más bien triste, sobre todo en tres puntos: la nueva reordenación del gobierno francés, el proyecto de la Comisión Juncker, y la solemne reunión de la OTAN en Newport. Vamos a intentar una lectura de estos tres acontecimientos.

También revisaremos otros temas importantes (Irak, las elecciones generales en Brasil, remodelación del Gobierno de Japón) que leeremos a la luz de la gran reconfiguración geopolítica mundial, identificando los indicadores de hundimiento de un mundo bipolar y los indicadores de progreso en el emergente mundo multipolar. Veremos que no es sólo Europa la que podría verse arrastrada a la tentación del imperio.

Europa juega su papel en este doloroso nacimiento del “mundo de mañana”, pero lo cierto es que el aumento del riesgo de polarización global alimenta, y es alimentado, por el resurgimiento de una ideología de poder (Europa-imperio) en su élites (5).

El supuesto que hacemos es que la explosión de la UE puede dar lugar a dos tipos de reacción:

. ilusionarse y retomar el proyecto de construcción europea donde estaba cuando se descarriló (en la caída del Muro), recomenzando desde un pequeño y altamente integrado núcleo de estados miembros (Euroland) para iniciar la fase de la unión política y democrática que fue bloqueada en su momento (Europa-comunidad);

. o tener miedo y quedar bloqueados dentro del proceso de explosión reforzando los resortes creadores de segunda etapa de construcción (1989-2014): el ultraliberalismo, la deuda, la ampliación, el occidentalismo (Europa-imperio).

En ambos casos, creemos que la política está preparando su regreso a Europa. Pero según se de el primer o segundo escenario que hemos mencionado, esta política, por supuesto, no tendrá las mismas características.

Ambos bandos actualmente están compitiendo en los pasillos donde se toman las decisiones en la UE, tanto a nivel nacional como europeo. Creemos que la opción de la Europa-imperio está ganando, pero no desesperamos de ver a la Europa-comunidad triunfar en última instancia.

Explosión de la UE: referéndum escocés, integración fallida de los países de Europa del Este

Sí, la UE explota. Ya hemos descrito ampliamente el cuestionamiento de muchas de las políticas de los Estados miembros, en particular la libre circulación de bienes y personas en el espacio Schengen (7); o el proyecto de la salida del Reino Unido de UE, potencia estructuradora de la UE desde su nacimiento en 1992.

Referéndum escocés: Ahora tenemos que añadir a esta lista, la ruptura probable del Reino Unido causada por el referéndum escocés. Hace varios meses asumimos el riesgo de anticipar la victoria del Sí. Hoy ofrecemos una anticipación que va más allá: gane el sí o el no, en cualquier caso, el referéndum transformará el Reino Unido. Londres esperaba que una victoria rotunda del no fortalecería la cohesión del Reino Unido. Pero, con la certeza de un resultado muy apretado, Cameron ya ha tenido que hacer concesiones a los escoceses (8) y otros miembros de la Unión (País de Gales, Irlanda del Norte) ya están en la parrilla de salida para conseguir la misma autonomía (9).

Dicho esto, en línea con el principio de anticipación política según la cual las grandes tendencias no deben ser bloqueadas sino explotadas, creemos que el Reino Unido se beneficiaría de un cambio hacia una estructura federal. Muchas veces hemos dicho que los países centralizados ya no se adaptan a los desafíos del mundo del siglo XXI.

Además los ingleses son buenos oportunistas y saben adaptarse. Como prueba, el giro de su centro financiero al sukuk y al yuan (10), que ha salvado a la City. Una federalización del Reino Unido daría a sus élites una gran oportunidad para mostrar la forma en que son capaces de aprovechar un giro del destino.

De cualquier manera, la federalización del Reino Unido cambiará drásticamente el juego dentro la UE.

Integración errónea de los países del Este: La UE está en peligro de dividirse también en su frente oriental.

De hecho, hoy la crisis de la UE parece cada vez menos atractiva para los países del Este y algunos, sin cuestionar su natural afiliación Europea, están empezando a mirar con interés lo que está pasando en el lado de su antiguo invasor, Rusia. La Hungría de Victor Orban es la más avanzada en este camino y haríamos bien en conocer con más detalle las ideas de este político que, aunque sea un hombre con carácter, no tiene nada de dictador, solo preocupado por la independencia de su país... Pero en la Europa de estos últimos años, por el mero hecho de mirar hacia el Este podemos ser acusado de alta traición.

Además, dada la evidente debilidad de la política europea, particularmente en política de seguridad y defensa, estos países han iniciado una reflexión sobre un sistema de seguridad propio. Así, el grupo de Visegrado (además de Hungría, también está Eslovaquia, que ha manifestado recientemente que no quieren tropas extranjeras en su territorio (11)) durante varios años, ha trabajado para establecer un sistema de defensa y seguridad que, en cierto modo, les de autonomía (13). Estamos ante una consecuencia directa de la incapacidad de la UE para poder ofrecer un proyecto de defensa europea mínima que pudiera tranquilizar a los países en las fronteras de Europa.

Otra consecuencia es también que Bulgaria ha expresado su deseo de cooperar con Rusia en el marco de la construcción del gaseoducto que rodea Ucrania (línea South-Stream). Pero desde la crisis de Ucrania, Bruselas le ha prohibido construir su sección (13). Sin embargo, Bulgaria tiene un doble interés con esta construcción: en primer lugar, le garantiza el suministro de energía; y en segundo lugar, le añade una fuente no despreciable de financiación a través del cobro de peajes del gas ruso.

Los niveles de participación de los países de Europa del Este en las últimas elecciones europeas son un claro indicador de los fallos en la integración de estos países. La integración se realizó demasiado rápida por consideraciones puramente mercantiles y no políticas. Además en estos países a menudo se ha mezclado el objetivo de integración de la UE con el de integración en la OTAN. En cuanto a la unión económica, la han vivido con razón, como una invasión de las compañías occidentales que han destruido la economía local.

Si la crisis de Ucrania ofreciera la oportunidad de establecer una defensa europea, estaría todavía por ver que se hace en concertación y no en oposición a Rusia. Cualquier fracaso en este proyecto nos situaría en una posición de desafección por parte de estos países en el horizonte de 2020, lo que sería un fracaso de la UE, que no ha dejado de ampliar Europa, rechazando cualquier proyecto de profundización en la integración, principalmente política y democrática...

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Notas:

(1) Por lo tanto, en contra de nuestra costumbre, no haremos una selección de escenario. Nuestros lectores se harán su propia idea.

(2) Una expresión que se plantea a menudo en los boletines GEAB, especialmente desde 2013.

(3) Y merece una reedición a medio camino del período anticipado (2010-2020), a la que la editorial Anticipolis, presta su apoyo. La relectura de este libro a la luz de los dramáticos acontecimientos que dominan la actualidad informativa en 2014 no incita al optimismo.

(4) De hecho, la integración europea se detiene casi por completo desde el Tratado de Maastricht: la Unión Económica conseguida, el único proyecto de futuro que ha surgido desde entonces es la unión monetaria quedando pendiente la gobernanza económica, la unión fiscal, la unión política y la democratización. Pero nos detuvimos a mitad de camino ... y el diluvio ha llegado.

(5) Los paralelismos históricos son fáciles. Paralelamente a la Unión Soviética: las potencias occidentales que ya no son las mejores en la carrera económica mundial y, al igual que la Unión Soviética en los años 50, prefieren levantar un muro entre ellos y la competencia considerada desleal. En paralelo también con el ascenso del nazismo: un sistema económico y político capitalista cuyos excesos provocan un fuerte rechazo y desarrolla gradualmente una ideología que justifica la concentración de poder y dinero característica de su naturaleza. Al igual que la ideología nazi fue compartida por distintos centros de poder europeos y no sólo en Alemania, la ideología del poder dirigida por los Estados Unidos sedujo a muchos europeos que estaban cerca o dentro de los círculos de poder, especialmente en Bruselas (aunque no exclusivamente). Después de todo, este tipo de ideología fue antes de los europeos que de los americanos y sus portadores piensan que los Estados Unidos no son más que una extensión de Europa y que los dos deben unirse indisolublemente para evitar, en particular, la emergencia de China, que asusta a todos. Así, sospechamos que algunos tecnócratas europeos ven en la firma de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos una ampliación natural de Europa a los Estados Unidos ... ¡La Europa de los “Rockys” llegan hasta los Balcanes!

(6) En varias números anteriores del GEAB, anticipamos esta explosión de la UE, al tiempo que demostraba que la UE no es Europa, que era una forma de organización, nacida del Tratado de Maastricht, que había fracasado, y que saludamos positivamente el nacimiento de Euroland. Esta emergencia de una alternativa de proyecto europeo a la UE se pone en marcha bajo la gestión de la crisis del euro que en efecto ha acelerado la formación de estructura de gobernanza de la zona euro. Pero si una crisis como la del Euro fortaleció de forma natural de la zona euro, una crisis geopolítica como la generada por la crisis euro-rusa refuerza la UE ... con todos sus defectos.

(7) Por ejemplo: Deutsche Welle, 22/10/2012

(8) Fuente: DailyAdvance, 14/09/2014

(9) Fuente: BBC, 09/09/2014

(10) Fuente: Forbes, 14/09/2014

(11) Fuente: Reuters, 04/06/2014

(12) Fuente: Primer Ministro polaco, 14/10/2013

(13) Fuente: Financial Times, 25/08/2014

Jeudi 18 Septembre 2014

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