jueves, 27 de junio de 2013

Cáncer maligno

El empleado Vazquez

Conferencia de Vazquez en el Rockefeller Wilson Center 
La culpa no la tiene el imperio sino nosotros que no tenemos un proyecto. Tabaré y el Nuevo Orden Mundial


La Política del Miedo y de la Intimidación en los Estados-Unidos : El Estado Terrorista Americano 
La disonancia cognitiva entre la elite inferior de los EUA significa más guerra y muerte para todos los demás.

A veces la punta del iceberg se asoma, y los hechos relatados corroboran la experiencia de la mayoría de las personas. El último informe de Pew Center, el cual, ahora ha alcanzado una amplia difusión, muestra que un total de 93% de hogares estadounidenses *perdió* terreno en la tan loada recuperación de 2009-2011. [http://www.burlingtonfreepress.com/viewart/20130423/BUSINESS/304230011/Pew-93-households-lost-net-worth-2009-11] Esto simplemente ratifica lo que todos estamos viviendo, encubierto por promedios, pretextos y engaños. No existe la “recuperación”. Los sectores *dentro* del quintil superior apenas están aguantando la crisis.
Esta es la imagen más cruda que he visto en blanco y negro; anteriormente había estado diciendo que alguien que escuchase que si bien parece haber un repunte para aquellos en los $250 000 y margen más elevado, queda muy claro que no es el caso para el cuarto quintil inferior [es decir, $100 000 combinado con el ingreso familiar del 2010]. Debería ser lo suficientemente sorprendente para la mayoría de los tipos de clase media que el cuadro real sea tan diferente de lo que creen que están viviendo, es decir, que en realidad se encuentran en un 8 a10% superior… PERO los datos revelan que es peor aún. Incluso, aquellas familias que llegan hasta los $500 000 (!) están perdiendo terreno.
Esto especifica la desesperación dentro de la perspectiva política de lo que Zinn denominó La Guardia y lo que Chomsky denominó El Sacerdocio: las personas que están bien dentro del sistema actual pero que creen que se necesitan unos ajustes. A medida que este sector se reduce, las contradicciones internas se pondrán de manifiesto y la respuesta del estado será más dura y menos elástica. Por ende, los hogares con “dos buenos trabajos”, digamos $100 000 más cada uno, son propensos a tener algo de esperanza, la célebre mantra de “brotes de recuperación” cayó en saco roto para la mayoría de nosotros hace unos años. ¡Vamos, muchachos, *puede* funcionar! ¡Todos debemos tener un poco más de paciencia! Etc.
Las implicaciones políticas son bastante alarmantes. Este sector es fundamental para la viabilidad y la legitimidad pública del sistema, y el pánico tiene consecuencias transcendentales. Puede que estén comenzando a darse cuenta de que ellos, también, a fin de cuentas, quedarán detrás en el desplazamiento de la riqueza y que, en realidad, nunca se trató de ellos. Despacio pero seguro y en mayor o menor grado, están recapitulando la epifanía de Judas [al menos, la versión de Andrew Lloyd Weber]: “¡Dios mío estoy harto. Me han usado,  y tú lo supiste todo el tiempo!” Recién comienzan a ver que están frente a una difícil batalla en un juego manipulado contra el Parlamento con un as en la manga,  y cualquier otra analogía vulgar que quieras meter, pero ellos no tendrán lugar alguno adónde ir.
Paradójicamente, la ola inicial de reacción ante esta nueva y reciente traición por parte de sus patrones en la clase gobernante no dará vuelta a la situación. Expresará este enojo a aquellas personas debajo, en aquel viejo juego arcaico de matar al mensajero. Por consiguiente, se convertirán incluso en óptimos “silenciadores”, el término usado por Seinfeld para aquellos espectadores que mantenían el orden en un teatro. Los Border Collies, los guardias…siempre han estado allí, pero fueron más conscientemente parte del profesional “sobrante”, un ícono de la clase política. En  el período en curso, el enojo de ellos es más desesperado y más difuso: Siempre se han inclinado más, por ejemplo, en confiar en la policía, en creer en la versión oficial de los acontecimientos, en evitar fuentes de información que su experiencia y posición de elite consideraban que era realmente inaceptable. El haber estado en escasas ocasiones, si es que alguna vez estuvieron, del lado equivocado de la Burocracia o tuvieron que sacar a parientes de la cárcel bajo fianza o tuvieron ellos mismos experiencias de tinte racista, están preparados y sometidos a ser las fuerzas de choque del Discurso Aceptable. Frente a la mayor perfidia por parte de sus apostadores de clase, no pueden (todavía) morder ellos mismos lo que aún consideran como la mano que les da de comer. Por consiguiente, arremeterán ferozmente contra el rótulo incongruente de “parásitos” quienes ellos creen que están organizando sus banquetes, aun cuando el estruendo de la disonancia cognitiva crezca dentro de sus cabezas.
Las consecuencias brutales de este juego es un elemento visible de una realidad que nos rodea, a medida que el número de bajas aumenta y el firme terrorismo de Estado del aparato de Estado crece cada vez más horroroso en su intento de mantener sus excesivos estilos de vida a  través de la hegemonía de los recursos de todo el mundo. Esta transacción se pierde completamente en los Silenciadores, más bien, se convierten en seguidores morbosos, con o sin reconocimiento. Son capaces, de algún modo, de racionalizar la completa destrucción de país tras país, aunque se les demuestre que  les están mintiendo para que lo hagan. Para ellos es irrelevante que su gobierno esté financiando, armando y entrenando a los mismísimos terroristas islámicos en Siria y Libia y que estén preparados para causar temor en otros sitios. La regla matemática simple del equilibrio exige que reconozcan y rechacen los 1000: 1 proporción de violencia haciendo estragos en el mundo en su nombre, con su dinero, con su silencio en el mejor de los casos y un respaldo entusiasta en el peor de los casos. Es que no les importa un carajo, y el  privilegio macabro hacia las relativamente pocas víctimas entre los de su propio país, lo cual es tan atroz como los son estos indudablemente, se pierde fuera de la burbuja en la que se encuentra en donde el resto del mundo llora por sus víctimas.
Las consecuencias económicas de su pérdida de rango los hace cagarse del susto: si bien la lógica y la moralidad básica determinan que deberían despertarse cada mañana teniendo siempre presente la sangrienta masacre de su propio ejército de aviones teledirigidos, en su  lugar, están preocupados por el hecho de que ya no puedan afrontar económicamente una peregrinación anual a Disney o de que, tal vez, tengan que posponer la reforma de la cocina o del baño o del bote o del auto que han estado considerando. Si esto hace que ellos se vean como monstruos, que así sea. Existe algo épico sobre el horror de simultáneamente no tener poder por encima de un sistema político que causa tal destrucción e incluso todavía defender ese mismo sistema como aceptable y benigno sin, como mínimo, haber sido el clásico proverbio del canario en la mina de carbón, el más pequeño que grita: “¡Estamos aquí!” desde la torre más alta disponible. Es más que un engaño y una vergüenza. Es un crimen moral, una brecha de un deber ético que tendrá consecuencias inimaginables cuando el equilibrio se enderece con el tiempo. Y sí, para los lectores internacionales, comprendo el ensimismamiento de concentrarse en la experiencia interna de los Estados Unidos de AmériKa, y oigo sus gritos de “¡A quién mierda le importa!” dentro de mi cabeza. Si estuviste a mi lado todo este tiempo, cuentas con mi admiración. A veces, considero necesario hablar de y sobre mis compatriotas de Estados Unidos de AmériKa desde el punto de vista de una persona que comparte, aunque a veces de forma tangencial, su experiencia.
Creo que estamos viviendo el momento en el que todo se descontrolará. Tal vez, lleve un año o dos o diez, pero en términos históricos estamos viviendo en ese instante, ese día en donde, recordando lo vivido, será posible confirmar que todo cambió. Es el momento crucial brillantemente representado por el montaje al final de Los Miserables en donde todos los actores sociales, sin importar su rol o posición, perciben que algo transcendental se asoma en el horizonte: “Mañana descubriremos lo que nos reserva nuestro Señor. Un nuevo amanecer. Un nuevo día. ¡Un día más!”
Daniel Patrick Welch

Tabaré y la Estrategia imperial: dividir y dominar 
 


Mamada histórica de Tabaré Vazquez  

El patrón de Tabaré
David Rockefeller, fundador y presidente honorario del Consejo de las Américas, da la bienvenida al presidente Tabaré Vázquez de Uruguay.


Lo mas rancio de la politica americana La secretaria de Estado Condoleezza Rice hizo uso de la palabra luego del discurso del presidente Vázquez. "Bajo su liderazgo democrático y responsable, Sr. Presidente [Vázquez], sé que el pueblo uruguayo podrá tener un futuro próspero y lleno de esperanzas. Y quiero que sepa que los Estados Unidos de América será un socio para usted en ese futuro," afirmó Rice.


27/06/2013 10:18

Tabaré Vázquez: "No me desespera ningún cargo de gobierno"
El expresidente dijo que su candidatura dependerá de su estado de salud y espiritual. Tambièn insinuó la búsqueda de acuerdos con Estados Unidos. El expresidente Tabaré Vázquez dijo que su candidatura presidencial sigue dependiendo de “la biología” y en ese sentido explicó que eso está relacionado con la “salud física” pero también con el “estado espiritual”.
No obstante, Vázquez cree que el Frente Amplio debe decidir si quiere que él sea el candidato presidencial o no. “Entonces tendré que resolver en mi fuero íntimo si yo quiero aceptar otra vez candidato presidencial del Frente Amplio”, señaló al semanario Búsqueda.
El líder frenteamplista reiteró algo que dijo en una disertación realizada en Washington en el mes de mayo: “los almanaques son inexorablemente pasajeros”.
“Para mí fue un honor haber sido intendente de Montevideo y luego presidente de la República. Pero, sinceramente, no me desespera hacia el futuro ningún cargo de gobierno”, agregó.
Aunque Vázquez no confirme su candidatura, ya comenzó a contribuir al debate interno del Frente Amplio. En ese sentido dijo que hay que explorar “una agenda común” con Estados Unidos. Según el líder político, la potencia "está cambiando" su comportamiento "imperialista".
Durante su presidencia (2005-2009), impulsó la firma de un tratado de libre comercio similar al firmado por Chile, Colombia y Perú. Sin embargo, no contó con el apoyo de muchos de los sectores que lo llevaron al poder. De hecho, su canciller de entonces, Reinaldo Gargano, fue uno de los primeros opositores en contra de la política de cercanía con Estados Unidos.
Vázquez dijo en ese momento que “el tren pasa una sola vez” en relación a un acuerdo de estas características, a lo que Gargano -un un hecho poco corriente- tomó como referencia la imagen del presidente para replicar que el tren “pasa una sola vez, pero hay gente que se pone delante y se la llevan por delante”.
El expresidente parece inclinado a buscar otra vez un acuerdo comercial y político con la Administración Obama en caso de llegar a la presidencia. También dijo que Brasil debe ser “el líder regional”.
Sus afirmaciones, dijo Vázquez, son “a título personal”, aunque el peso de sus dichos es innegable: hoy es el político más popular del país y un serio candidato a ser presidente por segunda vez si se postulara al año 2014.


La candidatura de Vázquez en el Frente
¿Se trata de una concepción pragmática de ganar como sea para asumir un tercer período de gobierno y continuar con  la misma política que hasta ahora, atrayendo los votos del centro y la derecha,  o al contrario, se deben profundizar los cambios con el fin de lograr una sociedad con mayor redistribución de la riqueza y justicia social? 

Sí, tal vez se logren atraer votos del centro y la derecha pero al mismo tiempo hay muchos compañeros frenteamplistas leales a los principios fundamentales del FA, que desde ya, anuncian que no estarán dispuestos a votar por TV. Lo que se ganará desde la derecha se perderá por la izquierda. Además no se trata sólo de un asunto de orden electoral, sino que la participación popular, raíz fundamental de la estructura frenteamplista, ya mermada, va a desaparecer por la misma concepción elitista que promueve la derecha socialdemócrata en la interna que asumiría con sus aliados (Astori, etc) un próximo gobierno de TV.

¿Acaso no puede haber un debate como siempre se dio en el seno de nuestro Frente? Como le decía a un compañero parafraseando al Gabo García Márquez: “ Crónica de una candidatura anunciada”. Al contrario parece que invitar a una reflexión se toma como “riesgosa” como dices, o como otros, que nos aconsejan que debemos quedarnos calladitos porque vamos contra la unidad
Acaso no puede haber una alternativa, claro que sí, y los hay más jóvenes y más comprometidos con los principios del FA, pero parece que no les dejan asomar la cabeza.
Da la impresión que el candidato quiere ser  designando de un “ dedazo”, como se hacía en México.

En muchos comités, en las redes frenteamplistas, y en la prensa de izquierda, se vienen manifestando con fuerza, por un lado la preocupación por la ruptura de las normas y el intento de “madruguete” que hay, al postular un candidato al margen de los procedimientos estatutarios. Pero por otro lado, también se cuestiona con sólidos argumentos, que TV sea la mejor opción como candidato a la presidencia. Esto naturalmente genera una profunda incertidumbre y desconfianza en los frenteamplistas.

Y hablando de normas y de compromisos, es evidente que TV se ha caracterizado por desconocerlas reiteradamente. Esto se vio durante su Presidencia, al no respetar las decisiones del Congreso en materia de Programa (Intento de firma de TLC con EEUU, solicitar ayuda al terrorista Bush ante una inexplicable probable invasión de Argentina, asumir el cargo de asesor del FMI y considerarlo como socio en contraste con el repudio a ese organismo por los gobiernos progresistas de la región, entre otras de sus posiciones contradictorias), así como vetar la Ley de Salud Reproductiva aprobada en el parlamento por el FA y que fuera ampliamente debatida en las estructuras partidarias, y últimamente, estuvo buscando el respaldo de la derecha más conservadora y recalcitrante (el OPUS DEI), para oponerse a la ley recientemente aprobada por toda la bancada del FA en el tema del aborto.  Y el domingo  tuvo el descaro de meter el voto junto a la derecha (felizmente de ridículos resultados) desconociendo el programa de gobierno acerca de la "despenalización del aborto” .
Teniendo en cuenta lo anterior, yo no puedo estar de acuerdo de que no haya un amplio debate y una invitación a la reflexión sobre el tema de las candidaturas; así como del nuevo programa que se está elaborando por una comisión y que antes del próximo congreso será sometido a las bases para su consideración. Y además, que quede claro que el candidato que sea, debe comprometerse a cumplirlo, como lamentablemente no se ha hecho hasta ahora en partes esenciales de su contenido.
Un abrazo de amigo y compañero
Walter Martínez




Tabaré Vázquez propone explorar una "agenda común" entre EEUU y América Latina; observa un "cambio" en la actitud de Washington

En el Frente Amplio, que lidera con cierta comodidad las encuestas para las elecciones nacionales de octubre/noviembre de 2014, la mayoría de sus dirigentes y simpatizantes descuenta que Tabaré Vázquez será el candidato presidencial. El ex presidente, que no termina de confirmar ese deseo compartido por sus seguidores (ver recuadro), está, sin embargo, incursionando cada vez con mayor frecuencia en el debate político interno y proyecta, "a título personal", escenarios nacionales y regionales como si ya tuviera la decisión tomada.

Vázquez aspira a que Brasil asuma el liderazgo de América del Sur, visualiza cambios en Estados Unidos que permitirían un "nuevo relacionamiento" con la mayor potencia del mundo y dice que Latinoamérica es la región del mundo con mayor vocación integracionista y, a ¡a vez, la más ineficiente para concretarla.

El dirigente político con mayor popularidad en el país sostiene que el Estado uruguayo está tan "cargado, pesado y burocrático" que "no se lleva muy bien con un país productivo", afirma que los empresarios nacionales esperan "mucho del Estado", admite que aunque Uruguay es el país latinoamericano que mejor distribuye la riqueza, es peor que la peor nación europea en la materia y llama a "tener cuidado con creer que (en la economía) estamos inmunizados, que la bonanza será eterna y que el futuro está asegurado". Aunque reconoce la justicia de las críticas que se le hacían en el pasado a Estados Unidos por su comportamiento "imperialista" y "avasallante", Vázquez cree que eso "está cambiando" y pregunta: "¿lo criticamos por criticarlo o lo criticamos porque queríamos que cambiara de actitud? Entonces, si criticamos para que cambie de actitud y Estados Unidos cambia de actitud, puede haber la posibilidad de un nuevo relacionamiento".

"Ya es tiempo de dejar de pasarnos cuentas" y, en cambio, es momento di pensar en "una agenda co mún" para América Latina Washington, "no para qui Estados Unidos sea el gen darme, sino para construí un relacionamiento de igua a igual" y con la inclusión de Cuba, dijo Vázquez durante una extensa entrevista con Búsqueda.

El liderazgo de Brasil

-En una disertación que realizó el 31 de mayo en Washington, en el Woodrow Wilson Center, usted dijo que existe. la posibilidad de un nuevo relacionamiento entre ese país y América Latina. ¿En qué basa esa idea?

-Me gustaría dejar claro que todo lo que le voy a decir es a título exclusivamente personal. Yendo a su pregunta, para hablar de un nuevo y posible relacionamiento entre América Latina y los Estados Unidos, hay que vincularlo con el nuevo relacionamiento que tiene que haber en América Latina o, por lo menos, en América del Sur. Si hablamos de ir a un relacionamiento global, no podemos llegar desintegrados o en medio de un archipiélago de países latinoamericanos.

-¿Qué debería ocurrir entonces para que la integración latinoamericana algún día se concrete efectivamente?

-Se precisa "gobernanza" y se precisa liderazgo. Yo creo que Brasil tiene que desempeñar ese liderazgo en América del Sur. ¿Cómo Brasil puede desempeñar ese papel? Brasil, primero, tiene que decidir soberanamente si quiere desempeñar o no ese liderazgo. Pero Brasil tiene casi la mitad del territorio sudamericano, linda con 10 de los 12 países sudamericanos y tiene un peso demográfico y productivo que representa el 50% de toda América del Sur. Entonces, es más que obvio que debe liderar el proceso de integración regional. ¿Cómo lo hace? En base a un sistema de "gobernanza" que no supone la existencia de un gendarme que mande sino de una nación que, por su importancia relativa, lidera la integración en acuerdo con los demás países y asume responsabilidades mucho más fuertes que las que puedan asignárseles a naciones como Paraguay, Bolivia o Uruguay. Y no se trata de armar un esquema de integración para administrar conflictos y nada más. No. Ese esquema tiene que aplicar acciones concretas para mejorar la calidad de vida de los sudamericanos y atender sus asuntos cruciales.

-¿Y usted lo ve a Brasil cumpliendo ese papel que a usted le gustaría que cumpliera?

-¿Usted sabe lo que dice la Constitución de Brasil? En el artículo cuarto del título uno, se lee: "La República Federativa de Brasil buscará la integración económica, política, social y cultural de los pueblos de América Latina promoviendo la formación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones". Textual. Basta observar el mapa o repasar algunos datos estadísticos para constatar que Brasil no tiene otra opción que hacer eso. Es parte de su proyecto nacional y le resulta clave para su proyección como actor global en el escenario mundial. Pero una cosa es "promover" y otra cosa es "liderar". En el Mercosur, Brasil ha tenido obstáculos y dificultades para ejercer un liderazgo consistente. Recordemos: si nuestra "gobernanza" hubiera funcionado adecuadamente, si hubiésemos resuelto en el ámbito regional el diferendo entre Argentina y Uruguay por la instalación de plantas de celulosa en la margen oriental del río Uruguay, no hubiésemos tenido que recurrir a la gestión facilitadora de un rey y jefe de Estado europeo, ni a la Corte Internacional de La Haya para dilucidar el caso. El laudo arbitral de los organismos competentes del Mercosur fue ignorado. Si hubiera una "gobernanza" compartida y un liderazgo, esto se resolvía acá. Pero Brasil tiene que decidir ejercer el liderazgo. Y eso es algo que le compete resolver soberanamente a Brasil y a nadie más.

-Ahora, ¿no existe ya la integración en América del Sur? Hay numerosos organismos ?muchos de ellos propuestos por Brasil en sus inicios? cuyo propósito es la integración de América Latina, especialmente en América del Sur. Está el Mercosur, la Comunidad Andina, la Aladi, la Unasur, el Celac y muchos más. ¿Usted cree que, a pesar de esto, América del Sur no tiene una integración real?

-No, no la tiene. En los procesos de integración todavía falta mucha política de alto nivel y de relaciona-miento entre los gobiernos. Conversamos y no dialogamos. Hay muchos planes de integración donde todo parece estupendo y después, cuando hay que bajar a tierra y aplicar esos planes, se concreta muy poco. La política es también gestionar y llevar a la práctica los acuerdos que se escriben. En otras palabras: no hay región en el mundo como Latinoamérica que tenga mayor vocación integracionista. Al mismo tiempo, no hay región en el mundo que sea más ineficiente para concretar la integración. Dicho sea de paso, queremos tener a Paraguay nueva y plenamente integrado a los ámbitos regionales. Aislar no es bueno y aislarse tampoco.

- Los déficit de Uruguay y América Latina

-Los Estados en América Latina arrastran atrasos, que usted ha marcado. ¿Cuáles son?

-Miremos al sector público en Uruguay: todavía no logró adaptar el Estado al modelo de país. Tenemos un Estado cargado, pesado y burocrático que no se lleva muy bien con un país productivo en los tiempos modernos. Tiene que moverse más rápido y más ágilmente. Fíjese que en los últimos años ha crecido enormemente la inversión extranjera, la producción, los puertos están desbordados, hay muchísimos más camiones corriendo por las carreteras y no tenemos ferrocarril ni nuevas carreteras. Tenemos una debilidad en materia de infraestructuras. Y tomo como referencia a Uruguay, pero este es un problema que se extiende por toda América Latina. Solo hay que ver los problemas que enfrenta ahora mismo Brasil para organizar el Mundial de fútbol. No existe una carretera que una el Pacífico con el Atlántico, por ejemplo. Pero también hay debilidades en el sector privado latinoamericano.

-¿Puede ser más específico en esto último?

-Yo veo en Uruguay -y, quizás, también esto se pueda extender a toda América Latina- que el sector privado espera mucho del Estado. Cuando al sector privado le va bien, el Estado tiene que ser chiquito, pequeñito y casi inexistente. Ahora, cuando le va mal, es el Estado el que tiene que llegar en auxilio para sacar al sector privado de una situación difícil. Pero el que invierte en el sector privado tiene que evaluar los riesgos que se dispone a correr. Cuando gana, gana; y cuando pierde, pierde. Esas son las reglas de juego del sistema capitalista.

-Cuando usted habló en mayo en Washington, dijo que en la región "subsiste un preocupante desfase entre crecimiento económico y cohesión social" pues "aún hay muchos seres humanos en condición de pobreza, indigencia y desamparo" y "falta educación y empleo para muchos jóvenes". ¿Por qué subsiste ese "desfase" después de una década de inédita bonanza económica? -Porque se distribuye mal la riqueza.

-¿Usted tiene alguna idea acerca de cómo distruibuir mejor la riqueza? -Con mucha humildad y sin creerme el dueño de la verdad, en mi opinión hay tres herramientas fundamentales para distribuir mejor la riqueza: 1) políticas públicas serias, bien preparadas, que sean aplicables y realizables, que sean controladas y medidas por resultados;

2) políticas fiscales o impositivas. A mi juicio, es bien cierto que el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) ayuda a distribuir mejor la riqueza. Pero no es suficiente. Si usted invierte en educación, que es una política pública, ahí está haciendo una verdadera redistribución de la riqueza. Porque distribuir la riqueza mejor no es solo repartir plata sino dar oportunidades, descubrir, estimular y desarrollar la inteligencia y conseguir una correcta atención en salud para toda la población; 3) políticas transitorias y medidas de asistencia para los sectores más vulnerables. También con programas específicos; no es cuestión de decir "te doy la plata y hacé lo que quieras". No. Tiene que haber contrapartidas del beneficiario, como las que había en el modelo que desarrollamos en Las Láminas (Bella Unión). Allí había una mortalidad infantil alarmante (53 por mil) y cuando terminó nuestro gobierno había bajado a 13 por mil. Era un desastre igual, pero logramos bajar ese índice sustancialmente. Eso fue posible no por un milagro, sino por la aplicación de un modelo de asistencia médica, sociológica y humanitaria a las madres, la enorme mayoría de las cuales eran adolescentes: tenían sus hijos y se criaban el las junto con sus hijos. Los embarazos empezaron a ser controlados durante el primer trimestre, durante el segundo trimestre y durante el tercer trimestre, se les proporcionó la medicación necesaria, se atendieron los problemas que podían tener en cuanto a su aparato reproductor, hubo un ginecólogo que atendió los partos, un perinatólogo que atendía a los niños, los niños fueron vacunados, en fin: todo un programa integrado. Y en cinco años se dieron esos resultados.

-La mala distribución de la riqueza aplica para América Latina en general, pero ¿también para Uruguay?

-América Latina es la región del mundo donde peor se distribuye la riqueza. Es verdad que Uruguay es el país que la distribuye mejor pero, aún así, Uruguay distribuye su riqueza peor que el país que distribuye peor su riqueza en Europa. -¿Y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), creado por su gobierno, no hizo eso? ¿El modelo de Las Láminas que usted menciona no ha sido replicado en general?

-Se han hecho algunos intentos. Rescato hechos como la alfabetización de ciudadanos mayores que no sabían leer ni escribir en el país de José Pedro Varela. También la capacitación cada vez mayor de los trabajadores, que es otro tema crucial para la mejor distribución de la riqueza. Porque eso les sirve para lograr mejores condiciones de trabajo, pero también para mejorar la productividad. En el corto plazo, como dice algún Premio Nobel de Economía, la productividad es importante. Pero en el largo plazo, para los países la productividad es todo. Y América Latina carga todavía lastres en materia de clima empresarial, productividad y competitividad. En resumen: creo que esas que he mencionado son las formas de distribuir la riqueza. No se trata de agarrar plata, decir "tomá cinco pesos para vos y diez pesos para el otro" y ya está. No es así.

-A propósito, ¿cómo evalúa la situación económica después de 10 años decrecimiento?

-La veo bien, se ha hecho mucho en este período y los latinoamericanos están mejor que hace una década. Pero hay que tener cuidado con creer que estamos inmunizados, que la bonanza será eterna y que el futuro está asegurado. Vivimos en un contexto internacional que, lamentablemente, tiende a complicarse aún más. Y si no tomamos conciencia de eso, si no administramos el presente con pensamiento estratégico, tendremos cada vez más y mayores problemas.

-Usted ha sostenido que, en América Latina, los "indígenas" y los "afroamericanos" son discriminados, y que "hay intolerancia, violencia y criminalidad". En Uruguay no hay indígenas pero sí personas de piel negra. También hay intolerancia, violencia y criminalidad. ¿Usted atribuye eso solo al "desfase" económico del cual habló antes o cree que hay otros factores que inciden? -Es un problema multifactorial, incluyendo lo que analizamos antes. Lamentablemente, el racismo existe. Y también existe en Uruguay. Lamentablemente. Eso no tiene que ver con déficits económicos o sociales; es una actitud cultural lo que está en juego. Y lo que también está en juego para que todo esto subsista es una concepción de rela-cionamiento social egoísta. Frases como "no te metás", "hacé la tuya", "esto no lo cambia nadie" o "arreglate como puedas" están desgraciadamente enraizadas en nuestro país pero también a nivel mundial. Hay, insisto, una concepción cultural egoísta e individualista que predomina y eso contribuye a que existan estos fenómenos. ¡Todavía hay gente que dice que la pobreza tiene que existir! En este mismo país se utilizó ese concepto para pagar salarios indignos, hacer trabajar a la gente más horas que las que debían, en condiciones infrahumanas y con una cantidad enorme de desocupados. Y si alguno de los que tenían trabajo protestaban, se le decía que no había problema con echarlo porque afuera había cien que querían ocupar ese puesto de trabajo.

- La relación con Estados Unidos

-En su presentación ante ei Woodrow Wilson Center, usted reclamó que América Latina deje de estar "siempre bajo sospecha". ¿Quién tiene "bajo sospecha" a la región?

-Estados Unidos tuvo, en el pasado, siempre bajo sospecha a América Latina. Para los norteamericanos, o éramos el "patio trasero", o un "terreno baldío", o un "campo ajeno". Cuando no les generábamos problemas, los Estados Unidos se olvidaban de América Latina. Y solo se acordaban de ella cuando percibían que podían tener problemas internos, originados en esta región. Creían -y muchos aún lo hacen-que siempre estamos "de siesta" y "de fiesta". Eso no es verdad y es una imagen completamente equivocada sobre lo que es América Latina.

-¿Y no será mejor que Estados Unidos no se ocupe de América Latina?

-Para como eran las cosas antes, sí. Pero, al mismo tiempo, nos sitúa de una manera favorable como para decir "bueno, en este mundo globalizado, Latinoamérica tiene que tener su lugar y su palabra propia", y puede gestionar un mejor relacionamiento con Estados Unidos, con la Unión Europea, con África o con Asia. Por supuesto que nos tenemos que ganar esa posición. Pero, al mismo tiempo, esa voz tiene que ser reconocida.

-¿Qué quiere decir que "tiene que ser reconocida"? ¿Qué cree que debe pasar?

-Lo que está pasando ahora con los organismos multilaterales de crédito. Ellos dicen que Latinoamérica es una región en crecimiento, que crece permanentemente, a veces más y a veces menos, hay decenas de millones de personas que dejaron de ser pobres en la región, mejoraron las condiciones laborales, hay mucha inversión extranjera directa, existen las llamadas "multilatinas", empresas latinoamericanas multinaciones que están expandiéndose por el mundo. Y Estados Unidos tiene que reconocer eso en la práctica.

-¿Cómo?

-Por ejemplo, mejorando el comercio con los países latinoamericanos. Estados Unidos, igual que Europa, aplica subsidios tremendos para el sector agrícola que perjudican enormemente a países como el nuestro que se dedican principalmente a producir alimentos. ¿Cuánto tiempo hace que Uruguay está peleando para poder venderle carne ovina a Estados Unidos? ¿Cuánto tiempo pasó para que pudiéramos venderle cítricos a Estados Unidos? De modo que, en una relación entre pares, Estados Unidos debería reconocer que América Latina es una región, entre otras cosas, productora de alimentos y que todos los impedimentos que nos pone con subsidios directos e indirectos, nos perjudican. Ya que hablan tanto de libre comercio, que lo practiquen.

-¿Cree que esa imagen de una región "de siesta" y "de fiesta" predomina hoy en Estados Unidos?

-No, creo que está cambiando. Después de todo, ninguno de los ataques terroristas que ha sufrido Estados Unidos en los últimos años provino de América Latina. ¿Y cuál de los gobiernos "revolucionarios", "progresistas", "populistas" o como quieran llamarlos rompió sus vínculos comerciales con Estados Unidos o expropió a una empresa norteamericana? Ninguno. Entonces, veamos la realidad. América Latina no es enemiga de Estados Unidos y, además, puede ser una contraparte responsable y fecunda para ese país. -¿Entonces usted visualiza una oportunidad para construir un nuevo relacionamiento entre Estados Unidos y América Latina? -Sí. Pero no para que Estados Unidos sea el gendarme, sino para construir un relacionamiento de igual a igual, donde haya respeto y tolerancia mutuos, con ; cada país resolviendo sus problemas soberanamente y discutiendo, con visión estratégica, una agenda que no favorezca a uno solo sino a todos. Y tiene que ser una agenda elaborada por todos; no es cuestión de que venga Estados Unidos y nos diga "esta es la agenda", como muchas veces ha pasado. O sea: no solo Estados Unidos representa una oportunidad para Améica Latina, sino que América Latina es una oportunidad para Estados Unidos.

-Hace algunas semanas, en México, el presidente Barack Obama dijo que "hay que superar estereotipos anacrónicos", de Estados Unidos hacia América Latina y viceversa, y que "juntos podemos más". ¿Usted qué opina sobre esa declaración?

-Que estoy totalmente de acuerdo. Ya lo dije y lo vuelvo a decir: ya es tiempo de dejar de pasarnos cuentas, lo que no quiere decir olvidar el pasado ni renunciar a lo que somos. En Uruguay, la experiencia con los últimos dos embajadores que Estados Unidos ha destacado en Montevideo, Frank Baxter y Julissa Reynosso, ha sido muy buena. Creo que es una demostración clara acerca de la nueva perspectiva que, entiendo, el gobierno norteamericano ha comenzado a elaborar sobre América Latina. Hay nuevas condiciones o, por lo menos, necesidades favorables para definir una agenda común. Mire: estamos viviendo una instancia que me parece bien interesante. Ya está desarrollándose en la práctica este concepto de que existe la posibilidad de un nuevo relacionamiento, porque Venezuela y Estados Unidos están discutiendo un nuevo relacionamiento entre ellos. El canciller de Venezuela se ha reunido con el secretario de Estado de Estados Unidos para discutir eso.

-A pesar de todo lo que ha dicho, en América Latina y en Uruguay siguen enarbolándose pancartas contra el "imperialismo" norteamericano, con letreros que continúan diciendo "yankees go home", etc. Usted lo sabe bien porque grupos del Frente Amplio suelen hablar del "imperialismo". ¿Por qué sigue ocurriendo eso, entonces?

-A ver: es cierto que la izquierda en Uruguay, en Latinoamérica y en todos lados ha criticado a Estados Unidos como un país imperialista, que quería imponerse.

, Y es cierto que tuvo una actitud imperialista y es cierto lo del "Plan Cóndor" y varias cosas más de las cuales no nos podemos olvidar. Eso es cierto, no lo podemos negar y lo hemos criticado. Ahora, ¿lo criticamos por criticarlo o lo criticamos porque queríamos que Estados Unidos cambiara esa actitud? Entonces, si criticamos para que cambie de actitud y Estados Unidos cambia de actitud, puede haber la posibilidad de un nuevo relacionamiento.

-¿Y usted cree que Estados Unidos cambió esa actitud?

-Hay algunas muestras actuales según las cuales parecería que Estados Unidos está cambiando de actitud. Por ejemplo, ese discurso del presidente Obama, acerca del cual hablamos antes. O la visita del vicepresidente de Estados Unidos a países de la región. O la llegada de otros presidentes a la región. Yo creo que hay un cambio de actitud.

-¿Cuáles son los "estereotipos anacrónicos" que Obama dice que hay que superar y cuáles son las "cuentas" que usted dice que hay que dejar de pasarse mutuamente?

-Yo no puedo hablar por el presidente Obama; no puedo ni debo interpretar su pensamiento. Ahora, sobre qué cuentas debemos dejar de pasarnos, le voy a decir esto: hay que dejar de concebir que, permanentemente, la relación de Estados Unidos con América Latina va a ser la histórica. Vuelvo a decir: las intromisiones de Estados Unidos en nuestros asuntos internos, su actitud imperial, sus avasallamientos, eran conductas que criticábamos porserespantosa-mente malas. Pero, ¿las criticábamos como deporte? No. Las criticábamos para que cambiaran. Y yo veo un cambio de actitud.

-Estados Unidos mantiene el embargo contra Cuba. Ahí no hay cambio de actitud...

-...no, ahí no. Por eso, esta posibilidad de relacionarnos de otro modo, con tolerancia, con respeto, en igualdad de condiciones a pesar de las diferencias, de una agenda común elaborada entre todos los países, que contemple los problemas de todos, debe hacerse sin exclusiones. Lo primero es que a Cuba no la dejamos afuera. ¿Usted cree que Estados Unidos aceptaría negociar la paz en Medio Oriente excluyendo a Israel? Obviamente, ni se imagina esa posibilidad. Entonces, salvando las diferencias con el ejemplo anterior, ¿por qué pretendería Estados Unidos, si es que acepta participaren un nuevo esquema de relacionamiento, que Latinoamérica aislara aún más a Cuba?

-¿Y el problema de la democracia en Cuba? ¿Cómo sería considerado en esa hipótesis?

-Mire, si hablamos de democracia o de cláusulas democráticas, en el mundo hay varios gobiernos, algunos de ellos muy importantes, que no las cumplen. Y, sin embargo, Estados Unidos mantiene excelentes relaciones con ellos. Así que no seamos más realistas que el rey. Además, Cuba está en este momento viviendo un proceso de apertura gradual pero bien importante. Primero llegó una apertura para el turismo y llegaron a la isla inversiones de Canadá, de México, de España. Ahora está aplicando una apertura económica. El año pasado, cuando estuve en La Habana, yo vi taxímetros cero kilómetro conducidos por particulares. O sea, actividad privada. También vi la actividad privada de pequeños granjeros alrededor del cinturón de La Habana, donde las personas hacen su producción y la venden para beneficio personal. Vi camionetas llenas de verduras recorriendo barriosy vendiendo. Además, hubo una apertura migratoria, que es el inicio de una apertura política. El embargo norteamericano tiene que ser removido. Además, es más simbólico que real, porque está perforado por todos lados. Y, por otro lado, Estados Unidos debe darse cuenta de que no puede seguir teniendo bases militares en América Latina. Guantánamo, por ejemplo, no debería existir más.

-Si se diera el escenario de una nueva relación como usted imagina, ¿cuál sería una agenda posible?

-Primero, que haya una "gobernanza" democrática y una integración real. Hay problemas que son comunes a Estados Unidos y a América Latina, que ya se podrían encararen conjunto: los fenómenos migratorios, la seguridad energética, la infraestructura, la producción, la innovación, la educación, el empleo, la protección social, el terrorismo, el narcotráfico, el lavado de activos, el comercio de armas o la trata de personas. Nadie por sí solo y por más poderoso que sea, puede resolver estos problemas, que son comunes a todos. Segundo, los temas económicos y de comercio. El acuerdo de asociación transpacífica es de tal magnitud que todos los países latinoamericanos, incluyendo a los que, como Uruguay, son países atlánticos, tienen la necesidad de seguir muy de cerca estas negociaciones porque sus consecuencias nos van a afectar a todos. Además, sabiendo que Estados Unidos está en negociaciones similares con la Unión Europea, que también involucran a Asia, con más razón tenemos que mirar para ahí. La efervescencia del comercio y de las inversiones está ahí. ================================================================================

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