viernes, 25 de octubre de 2013

Frente Amplio: veinte años sin proyecto histórico (IV)




Publicado en el Semanario “Voces”, el 24 de octubre de 2013
Antonio Elías (*)


Segundo gobierno: El giro a la izquierda que no fue

La elección de José Mujica como presidente fue precedida de varias señales que generaron expectativas de cambios a la izquierda. Comenzando por las resoluciones del Congreso del FA “Zelmar Michelini”, diciembre de 2008, que mostraron que existía una correlación de fuerzas más favorable a la lucha efectiva contra el neoliberalismo y el neodesarrollismo. En dicha instancia se aprobaron lineamientos que habilitaban un cambio de rumbo económico y, consecuentemente, del papel del Estado y la inserción internacional. A su vez, se planteó profundizar, entre otras, las políticas de atención a la emergencia social, la defensa de los derechos de los trabajadores y la concreción de medidas contra la violación de derechos humanos en la dictadura. En el plano internacional se acordó el retiro de las tropas de ocupación en Haití.

En las elecciones internas de 2009 hubo una pugna entre los que apoyaban a Mujica, buscando un giro a la izquierda, y los que impulsaban la continuidad del modelo a través de la candidatura de Astori. Triunfo Mujica por amplio margen, pero para que Astori aceptara la candidatura a la vice presidencia se comprometió, a entregarle la conducción económica garantizando así la continuidad del modelo favorable al capital extranjero que se aplica desde 2005.

Las elecciones nacionales fueron muy reñidas, el FA obtuvo el 47,9 % de los votos y tuvo que ir al balotaje para obtener la presidencia. Eso fue un retroceso respecto al triunfo de 2004, cuando se ganó en primera vuelta con 50,45 % de los votos. Debe destacarse que en esta victoria tuvo un papel muy importante el apoyo del movimiento sindical y del cooperativismo. El triunfo de Mujica generó múltiples expectativas que fueron frustradas. En su gobierno están presentes, al igual que en el anterior, la ortodoxia económica que, esquematizando, exige equilibrios fiscales, estabilidad macroeconómica y de las reglas de juego capitalistas y apuesta a la inversión privada, fundamentalmente extranjera.

Las resoluciones programáticas del Congreso de 2008 que apuntaban al cambio y que habían sido escritas en modo condicional no se aplicaron, se optó por mantener y profundizar el proceso de neo-colonización del país. El crecimiento de la Inversión Extranjera Directa en 2010-2012 muestra la continuidad del modelo, son elocuentes las siguientes cifras de CEPAL, en millones de dólares: 2009 (1.529); 2010 (2.289), 2011 (2.505) y 2012 (2.710). (1)

La impronta del presidente se ha caracterizado por la búsqueda de acuerdos con los militares y el capital extranjero. Se reunió con las cúpulas militares y propuso la unidad nacional como criterio para, supuestamente, superar las diferencias e Invitó a los militares a participar en actividades sociales como forma de reinsertarlos en la sociedad. Respecto a la lucha por verdad y justicia, dijo “sentimos gente que –con razón o sin ella– reclama que hay que dar vuelta la página y al mismo tiempo, gente de nuestro pueblo, tan válida como la otra, que grita por justicia –también con razón o sin ella. Unos y otros son parte de nuestro pueblo. Yo no juzgo”. (2)

A pocas semanas de asumir el gobierno convocó a los empresarios extranjeros instalados en la región para comunicarles que el modelo de apertura se mantenía en todos sus términos y que en Uruguay se mantendrán todas las garantías para invertir donde creyeran conveniente: el proceso de acumulación transnacional recibía un nuevo espaldarazo.

Cumpliendo con lo pactado ante de las elecciones entregó el control del área económica, ampliada con varios ministerios, a Danilo Astori, consolidando así la continuidad de las políticas ortodoxas favorables al libre mercado y la expansión capitalista. En esa línea se avanzó con la Ley de participación público-privada, que es parte del proceso de mercantilización y privatización de áreas que eran exclusivas del Estado, como las cárceles, los hospitales y los centros educativos; la realización de megaproyectos tales como, la minería metálica a cielo abierto (ARATIRI), la instalación de una planta regasificadora en la costa de Montevideo y el puerto de aguas profundas en Rocha.

A todo lo anterior debe agregársele el caso PLUNA donde se violaron casi todas las normas establecidas para quién debe actuar con responsabilidad republicana: comenzando con la cláusula de “indemnidad” que liberó a Campiani de juicios y reclamaciones previo al cierre de la empresa; siguiendo con la modificación arbitraria de la ley de quiebras y la presentación de una empresa sacada de la galera, “Cosmos”, en el tinglado de la subasta; sin olvidar, la garantía acordada con el BROU, a pedido ministerial, sin los tiempos necesarios para su estudio; siguiendo, por último, con las fotos que exhibieron al Ministro de Economía almorzando con López Mena y su testaferro.

Se ha reducido la pobreza y la indigencia medida por los ingresos, en buena medida, por el arrastre del crecimiento económico y, en parte, por las políticas asistenciales, pero no hubo cambios estructurales que garanticen la continuidad de esta situación de mejoría en épocas de “vacas flacas”. Así lo demuestran los datos del Censo de Población y Vivienda que analizando las Necesidades Básicas Insatisfecha indica que la pobreza no sólo no ha disminuido significativamente, sino que continua la segregación residencial, la sobre presentación de pobreza infantil y adolescente y la fragilidad laboral. A su vez, debe destacarse que la distribución del ingreso sigue siendo profundamente desigual lo que se expresa en una creciente segmentación social.

En este período fracasaron las reforma del estado y de la educación, en ambos casos se responsabiliza a los trabajadores públicos, a los que habitualmente el presidente agravia sin mayores fundamentos. Nuevamente, como en el gobierno de los partidos tradicionales, el salario de los trabajadores públicos ha sido una variable de ajuste: el maquillaje de la inflación en 2012 y una inflación futura que es siempre inferior a la real son un claro ejemplo.

La política internacional del actual gobierno ha tenido una particular ambigüedad con señales simbólicas en diversas direcciones: por un lado, tiene una clara presencia en las relaciones con América Latina; por otro lado, mantiene en todos sus términos la relación con Estados Unidos y sus aliados , en particular se destaca el mantenimiento de las tropas de ocupación en Haití y la presencia como observador en la Alianza del Pacífico que integran Chile, Colombia, México y Perú.

Las políticas llevadas adelante en este período pretenden inscribirse en una supuesta concepción de «izquierda», la cual sostiene que: a) las reglas del sistema mundial capitalista que se expresan en el marco institucional de nuestro país no son un freno al desarrollo de las fuerzas productivas; b) no existen actualmente condiciones para modificar en forma radical dicha situación de dominio; c) el socialismo sigue siendo un objetivo pero las tareas de la etapa son desarrollar el capitalismo en serio, paso previo imprescindible; d) como Uruguay carece del capital inicial necesario para un proyecto de capitalismo nacional es necesario llenar ese vacío con inversiones de empresas transnacionales; e) la unidad nacional, por encima de las diferencias de clase y de las partidarias, es un requisito fundamental para garantizar la estabilidad política y económica.

El proyecto de la izquierda uruguaya pretende ser sustituido por el ciudadano presidente con un discurso “filosófico” y banal contra el capitalismo, mientras que los hechos demuestran que las políticas de su gobierno fortalecen sistemáticamente al capital nacional y transnacional.

(*) Miembro de la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay, docente universitario y asesor sindical.



(1) http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/5/49845/LaInversionExtranjeraD2012.pdf
(2) http://archivo.presidencia.gub.uy/sci/noticias/2010/03/20100309.htm.







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