viernes, 24 de agosto de 2012

El número

Óleo "secuestro" de Valdes



de Teresita Sténeri Muñoz

Hace ya unos cuantos años... una amiga entrañable, jóven, linda, inteligente, alegre... tenía un defecto casi inadmisible: concurría al comité de base de su barrio. Este acto vandálico, que implicaba repartir volantes, escuchar música, encontrarse con gente amiga, discutir sobre hechos de aquella actualidad fue debidamente castigado.
Un dia, llegaron unos señores uniformados a su casa... habían pasado por la casa de su compañera de andadas, y su madre les habia dicho: "si se llevan a mi hija también tienen que llevarse a su amiga".
Así pues, estos señores que buscaban el orden social, fueron a buscar a quien posteriormente se transformó en un número de tres cifras.
Ella, no esperaba para nada estas visitas. Se había enterado hacía pocos días que estaba embarazada...
Llegaron, y así fue como la subieron a una camioneta. Pusieron su cara sobre la falda del hombre de uniforme, quien estaba deseoso de abusar de esta joven. Ella le dijo: "estoy embarazada", a lo que él contestó: eso dicen todas, no te vas a salvar... Tenía el papelito con el test en su bolsillo, como pudo lo sacó... -que macana para el señor del uniforme-.
Así se la llevaron. Así estuvo cursando todo su embarazo con su número identificatorio... cada dia que pasó de su estadía en la cárcel fue llevada a hacerle un aborto al Hospital Militar. Subía a la camilla ginecológica, y el médico (??) le decía: que vuelva mañana...
Así, pasaron los meses, con su panza creciendo.. con ese hermoso bebé que nació, y posteriormente fue entregado a su tia....
Cada vez que me cuenta como la llevaron la piel se llena de manchas rojas... son momentáneas... tanto como su miedo al recordar este hecho -y muchos más que no cuenta... todas sabemos que nuestras amigas que estuvieron en cana en la dictadura no cuentan-.
Esta subversiva, cruel, no olvidemos que repartia papeles, cantaba canciones, pasaba por el comité...., cuando salió de la cárcel pudo volver a ver a su hijo. El niño había crecido esos años con sus abuelos (esas maravillas de la vida que son tan difíciles de explicar).
Ella nunca les dijo a los uniformados quien era el padre de la criatura... no sé hasta hoy si él sabe que no cayó por su silencio... si lo sabe... si lo reconoce... si lo agradece....
Cuando se procedió al voto verde-amarillo, ella nunca había hablado con su hijo de nada de esto. Sólo y nada más ni nada menos, habia medidado una terapia para que el niño comprendiera que no fue abandonado por su mamá, sino que ambos habían sido víctimas de un tiempo de horror. Pero esto era un manto de silencio en su casa. Ella, siempre preocupada por él, siempre angustiada, siempre pendiente... hasta hoy.
Entonces aquel día ambas deambulábamos por la calle, tristes, sabiendo que la politica de terror del entonces Presidente Julio María Sanguinetti había calado hondo en la gente, y había ganado el miedo.
Entonces apareció él... su hijo, ya un adolescente grande, la miró... como si nada más hubiera en la calle que su mamá.. y le dijo: "mamá, perdimos".
Esa fue la primera vez que él le dijo algo a su madre sobre lo que ambos habían vivido....
Por ellos, si, por tantos como ellos, no puedo menos que luchar para que la impunidad no se adueñe de nuestro país.. y de nuestro pasado reciente.
Y aunque te acuerdes del número... sé que sabés que sos mucho más que eso... y que los uniformados nunca pudieron ganar tu cabeza... un beso grande querida amiga... te quiero mucho... a vos, y al bebé que es más alto que yo... y quien sabe, también más maduro...


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