miércoles, 29 de julio de 2020

El derrumbe de la mentira

Nelson Diaz el difamador





La acusación por "violación de una menor" a Daniel Viglietti lanzada por el periodista Nelson Díaz y respaldada por una sobrina del músico fallecido, Lucía Viglietti Forner, generó repercusiones de todo tipo. 

Ahora apareció una voz que faltaba. 

Silvia Viglietti, hermana del músico, envió una carta a la redacción de El País donde asegura: "La acusación que se ha difundido, que me tiene como protagonista y aluden a mi familia, no se corresponde con la realidad", asegura en el comunicado sin agregar mayores detalles. 

Silvia Viglietti es hermana del músico de parte de padre y tiene 60 años de edad en el presente. La declaración no está firmada de su puño y letra, sino digitalmente, De todos modos, El País pudo confirmar su identidad y autoría.


Allegados a la mujer agregaron a El País que Silvia Viglietti emitió la misiva con el objetivo de "ponerle punto final al tema".

A continuación, el contenido completo de la carta: 

Ante los hechos de público conocimiento, me veo en la obligación de hacer la siguiente declaración. 
La acusación que se ha difundido, que me tiene como protagonista y aluden a mi familia, no se corresponde con la realidad.
Dicho esto, pido que se guarde respeto por mi persona y mi familia.
Es lo único que voy a expresar al respecto,
Silvia Viglietti.

La acusación fue lanzada el fin de semana con una publicación de Facebook de Nelson Díaz, periodista cultural de Radio Uruguay (Sodre). Lucía Viglietti, una de las sobrinas del músico, respaldó la versión y dio detalles: el presunto abuso habría ocurrido cuando el músico tenía 27 años y su víctima, 10. 

Daniel Viglietti fue un  referente del canto de protesta. Muy identificado con el Frente Amplio, algunas de sus canciones, como A desalambrar, se convirtieron en "himnos" de la izquierda. Falleció en octubre de 2017, a la edad de 78 años.  


>>> Infamia en tiempo de elecciones


El todo vale" se hizo presente en Uruguay en tiempos de Operaciones Océano, casitas del parque, series de Netflix que te indican que "aquí también pasa", y aquí pasa: ricachones y gente con poder envueltos en una trama de trafico de menores, abusos sexuales que enchastran a toda una cúpula política y social y dejan al desnudo aberraciones de la justicia. Una justicia para pobre y una justicia para ricos.
Los ricachones y gente de poder pueden pagar abogados y empresas "para limpiar imagen". Como se puede limpiar una imagen?... Enchastrando otra imagen, en este caso la de Daniel Viglietti.
Las redes sociales se inundaron de mierda contra el canta autor que fue ídolo de toda una generación rebelde no solo en Uruguay sino en toda América. En vida en Flaco Viglietti se aparecía con su guitarra a cuanto acto de solidaridad, conflictos, guerras, sin cobrar un peso (a diferencia de otros "ídolos"). Así recorrió el mundo desalambrando. En medio de las sucias elecciones embarraron a Daniel después de muerto. Justo ahora y no antes.
Lo que indica el porqué de que sea justo ahora. Sale un chanta por los medios y las redes se tupieron de mierda. El daño ya está hecho, no solo para la memoria de Daniel que muerto no se puede defender, y el daño a su familia, a su nombre, a su imagen.
Salieron también feministas tan de moda con su "algo habrá hecho", era hombre.
Salieron los fascistas y políticos a descargar en las redes su odio.
Los medios pusieron su nombre y su foto cuando aún no han puesto ni el nombre ni las fotos de los acusados de la Operación Océano.

A Daniel lo conocí en circunstancias muy especiales. Me habían llevado preso corrían el año 1969, no me acuerdo por qué razón, era dirigente estudiantil y los estudiantes entonces estaban en conflicto. Te llevaban preso porque sí. Fui a parar al cuarto piso de inteligencia que funcionaba en el edificio blindado de San José y Yi.
Celditas frías de 2 x 3 y 2 de alto con una ventana tapiada que da a un tragaluz donde se comunican todas las ventanas. Por la ventana se podían escuchar los ayes, o canciones que cantaban los presos para dar ánimo a los demás.
A Viglietti también lo habían llevado preso por "apología al delito". Entonces se podía escuchar la canción del Chueco Maciel. Esa había sido la su apología al delito y por ello en el mundo intolerante de una dictadura se castigaba encerrando gente.
¬ Daniel,... cantate una!¬ le grité por la ventana.
Me pareció que Daniel estaba amargado en su celda. No es para menos llevarte preso por cantar. al rato me respondió:
¬El canto es libre!¬
¬Dale flaco,...una!¬ se oyeron otras voces desde las ventanitas de las celdas.
Silencio, hubo un largo silencio y cuando estaba todo en silencio se oyó la voz de Viglietti igual a la de los LP de polietileno de aquella época cantando con su vozarrón:
"Larai Larai Larai Laralero, bichito guapo el hornero trabajador como un pion, no necesita dinero y a mas no tiene patrón, ...larai..
Entonces desde abajo se oyó otra voz de un milico, ¬callate, hijo de puta voy ahí y te cago a trompadas¬
Terminó la canción entre aplausos de los presos y la amenza policial.

Ese era Viglietti.

El Muerto




"He leído la comunicación de Silvia Viglietti desmintiendo las aseveraciones truculentas que circularon por las redes sociales y que la prensa replicó, señalando a Daniel Viglietti como violador de su propia hermana, cuando ella tenía 10 años. Hablé con Lourdes, la esposa de Daniel y sé que el desmentido de Silvia es verdadero.

En los tiempos que corren, las REDES SOCIALES funcionan a veces muy bien, conectando a la familia y los amigos, informando y compartiendo vivencias. Pero otras veces se transforman en REDES SUCIALES. Es cuando el odio y la envidia, en forma de agresión, se apodera de la RED. Y la RED se vuelve sucia.
Insultar agrediendo, enchastrar, maldecir, difamar son cosas que no exigen formación, estudios, ni siquiera inteligencia. Cualquiera puede decir cualquier cosa. Alguien escuchó una historia, la da por verdadera y la suelta como un perro enfurecido por alguna RED. Y no importa cuan grave esas afirmaciones sean. El daño que pueden hacer las maldades cuando alguien las levanta y miles de personas las difunden sin tener un conocimiento verdadero de lo que se está diciendo, es incalculable. Cuando en una RED que se volvió de pronto SUCIAL se lapida o se prende fuego a un individuo, nos retrotraemos a la edad media, a la inquisición, a la caza de brujas.
Basta un minuto para que se tome posición segura sobre una denuncia espantosa y se desparrame como mancha de aceite en el agua por toda la superficie humana.
Los insultos se multiplican, toda la agresión contenida por causas ajenas se desata y la furia que no deja razonar se vuelca como un torrente. Lo terrible llega a la pareja del insultado, a los hijos, a los padres, hermanos, abuelos, amigos y quema como una bola de fuego.

Una vida de solidaridad, de entrega personal, de preocupación por los más débiles, consecuente, de reconocida trayectoria en un continente, puede ser escupida, pateada, lapidada, acuchillada en un día, después de abierta la RED SUCIAL. Mas de medio siglo de trabajo dedicado se quema en unas horas.

¿Y como se retira el daño provocado? Se saca el cuchillo, pero no se sutura la herida.
Porque a menudo las explicaciones, aclaraciones librando al atacado, no producen el mismo goce sádico que patear a un caído y entonces no se difunden de la misma manera que los insultos.

Lo que pasó con Daniel Viglietti, mi compañero y hermano, cuyo más grave delito en este planeta fue haber sido siempre un hombre de izquierda, fiel y consecuente a sus creencias,muestra nuestras propias miserias. Muestra como fácilmente sacamos al aire nuestras frustraciones, nuestros odios, envidias, broncas acumuladas por otras causas y hacemos el ridículo juzgando a otros como si fuésemos seres perfectos e infalibles, escupiendo, agrediendo y maldiciendo antes de tratar de ver que es lo que pasó.

Siento muchísima pena por causa de este circo montado por razones que no conozco. Fundamentalmente siento muchísima pena por la familia de Daniel pero también por nosotros mismos. Porque tenemos escondidas adentro, fieras difíciles de gobernar que saltan fácilmente transformando las REDES SOCIALES en SUCIALES y mostrando nuestro interior en una forma que realmente, mete miedo."

de Henry Engler





















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