jueves, 13 de septiembre de 2012

El inicio de la represión coordinada del Cóndor



Tiempo Argentino  
    09.09.2012 | 
Antes del golpe del '76 y del estado de sitio declarado por el gobierno de Isabelita.

 El origen del Operativo Cóndor en la Argentina y sus primeros muertos

En septiembre del '74, un grupo de tareas secuestró a tres jóvenes uruguayos. Lo dirigía un comisario de Montevideo que trabajaba con la Policía Federal. Sus cadáveres aparecieron en San Antonio de Areco. El inicio de la represión coordinada.

 

Aurora Meloni y su esposo, Daniel Banfi, habían llegado a la Argentina a fines de 1972, junto a sus dos pequeñas hijas. Como tantos uruguayos, venían huyendo de la escalada militar al otro lado del Río de la Plata. Pero es difícil escapar de lo que te está esperando, porque pronto toda la región iba a confluir en un mismo aparato represivo.
El 30 de octubre de 1974, los cuerpos sin vida de Banfi y de otros dos uruguayos residentes en la Argentina, Guillermo Jabif y Luis Latrónica, aparecieron enterrados en un campo de San Antonio de Areco. La autopsia fijó la fecha de deceso 24 horas antes. Los cadáveres tenían múltiples heridas de bala y estaban cubiertos de cal viva, para que no se los pudiera reconocer. Los habían secuestrado 50 días atrás, en dos operativos realizados con pocas horas de diferencia.
La prensa local habló del "triple homicidio de los Tupamaros" –en realidad, sólo Jabif era militante– y las autoridades atribuyeron los asesinatos a la Alianza Anticomunista Argentina (AAA). De hecho, así es como hoy están encuadrados judicialmente, después de que en 2006 se los integrara a la investigación por los crímenes de la patota parapolicial que respondía a José López Rega.
Sin embargo, de acuerdo a la documentación y a los testimonios a los que accedió Tiempo Argentino, el caso de estos jóvenes –Jabif apenas tenía 22 años, Banfi 24 y Latrónica 25– puede ser el primer antecedente de una operación conjunta realizada en el país por ese aparato represivo de escala continental luego conocido como Operativo o Plan Cóndor. De los secuestros –ocurridos antes del atentado en Buenos Aires contra el general chileno Carlos Prats, el 30 de septiembre del '74– participaron no sólo represores uruguayos, sino también, según testigos, personal vinculado a la Policía Federal Argentina (PFA). Y si bien pudo haber otros casos similares, ninguno hasta ese momento había terminado en un asesinato político como sucedió con los tres muchachos.
Esto no sólo confirmaría que las dictaduras vigentes en la región comenzaron a actuar en la Argentina mucho antes del golpe del ’76, sino que incluso ya lo hacían, con asistencia e impunidad, antes de que el gobierno de Isabel Perón dictara el estado de sitio, el 6 de noviembre del '74, fecha hasta ahora establecida por la justicia como inicio del Plan Cóndor a nivel local.
Casi dos meses antes, en la madruga del 13 de septiembre, unos diez hombres armados con pistolas y metralletas ingresaron al departamento de Aurora y Daniel Banfi, en Haedo. Se identificaron como policías, aunque vestían de civil, con camperas de cuero negro y guantes. De inmediato, los dueños de casa reconocieron al cabecilla, un paisano suyo: el comisario uruguayo Hugo Campos Hermida, del área antinarcóticos de la Dirección de Inteligencia de su país, abocado por entonces a la represión política a través del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas. Los Banfi lo habían conocido el 8 de octubre de 1969, en la jefatura de Montevideo, donde fueron detenidos por participar de una protesta estudiantil.
“También había un tipo rubio, joven, que no iba de negro”, relató Aurora Meloni, en diálogo con Tiempo. “Cuando Daniel preguntó quién era, Campos Hermida le dijo: ‘Es un uruguayo que tiene poco para hacer y nos da una mano’. A los dos nos pareció reconocerlo como alguien que trabajaba para la derecha en una facultad de Montevideo”, recordó Aurora, establecida hace muchos años en Roma, donde recientemente se elevó a juicio una causa que se ocupó del asesinato de su marido, que tenía ciudadanía italiana, como parte del Plan Cóndor (ver aparte).
Aquella madrugada, en la casa de Haedo había otros dos uruguayos, amigos de la pareja, que también fueron secuestrados: Luis Latrónica –asilado político bajo protección de la ONU– y Rivera Moreno. Cuando Aurora preguntó adónde se los llevaban, alguien le respondió: “Coordinación Federal”. En ese edificio de la calle Moreno 1417 funcionaba, y lo sigue haciendo, el aparato de inteligencia de la PFA, que en los '70 tuvo un rol clave en la instauración definitiva del terrorismo de Estado. “Dijeron que si los muchachos decían lo que sabían no había nada que temer, pero que si tenían algún problema pendiente con la policía uruguaya, serían inmediatamente trasladados”, contó Aurora.
Campos Hermida les preguntaba por Alberto Andrés Correa, del Movimiento de Liberación Nacional (MLN)-Tupamaros, al que habían detenido dos semanas atrás. Daniel había conocido a Correa en el ‘67, cuando ambos eran seminaristas. El comisario le dijo que Correa lo había vinculado con el MLN y con un atentado en Luján, adjudicado al ERP. Lo cierto es que ni Daniel ni Luis Latrónica tenían por entonces actividad política. Poco le importó a los represores, guiados por la doctrina paranoica de la seguridad nacional, que habían encontrado el apellido “Banfi” en una agenda de Correa.
Pocas horas después, a las 12:30, un grupo de tareas –probablemente integrado por los mismos hombres– irrumpió en la vivienda de Guatemala al 4600, en el barrio de Palermo. Sacaron una chapa y se identificaron como policías. Iban de civil y portaban armas cortas y largas. Era la casa de la hermana de Alicia Dubra, esposa de Guillermo Jabif. “Estaba sola con mi sobrina, que tenía un año y medio”, recordó Alicia, quien sintió que la puerta se abría y pensó que había llegado “Willy”, como apodaban a Guillermo. Sin embargo, cuando giró, pudo ver a “un joven rubio, de buena presencia, con una 45 en la mano”. Ese “rubio” –quizás el mismo que estuvo en el departamento de los Banfi– le indicó que fuera al comedor, donde estaban interrogando a su esposo. “Algunos hablaban como uruguayos, no como argentinos”, remarcó Alicia. Por entonces, ambos eran parte del MLN-Tupamaros y Guillermo ya había estado en la prisión de Punta Carreta. Por eso, los secuestradores le decían: “De esta no te salvás. Ahora te vamos a mandar al Penal de Libertad”, que era la cárcel uruguaya para presos políticos. La suerte quiso que a Alicia no se la llevaran. Esperó 15 minutos y pasó a la clandestinidad.
Previo a estos hechos, en la medianoche del 12 de septiembre, varios hombres armados que viajaban en un Ford Falcon levantaron en el barrio de Once a Nicasio Romero, un uruguayo que trabajaba en una cadena de disquerías donde también era empleado Daniel Banfi. De las cinco personas que en total fueron víctimas de este raid de secuestros, sólo Romero y Rivera Moreno fueron luego liberados. En sus declaraciones, contaron que durante los días de captura, por el tono de voz, pudieron distinguir que los carceleros eran porteños pero que quienes aplicaban las torturas eran uruguayos.
Antes de que los cadáveres de Banfi, Jabif y Latrónica aparecieran en San Antonio de Areco, Aurora y Olga Jabif, madre de Guillermo, encabezaron una infructuosa búsqueda. El 4 de octubre, juntas visitaron el edificio de Coordinación Federal. “Hablamos con el subcomisario inspector de la Superintendencia Federal, el señor Getor, que estaba en el noveno piso”, relató Aurora, y agregó: “Cuando le dije que yo lo conocía bien a Campos Hermida, Getor me dijo que tenía una oficina en ese mismo piso, del otro lado corredor, pero que se ocupaba del tema narcotráfico y que por lo tanto no tenía nada que ver.”
Para Aurora, no hay dudas de que el comisario uruguayo –muerto por un cáncer de pulmón en 2001, a los 73 años, acusado de múltiples delitos de lesa humanidad– ya entonces actuaba con las fuerzas de seguridad argentinas. “Acá hubo un sistema, y para eso se necesitan protagonistas. Un sistema armado en Santiago, en Montevideo, en Buenos Aires, en el que también tuvieron que ver los bolivianos y los paraguayos. Y estamos hablando de hechos ocurridos antes del 6 de noviembre del ‘74”, aseguró. En ese sentido, la investigación histórica publicada en 2008 por la Universidad de la República Oriental del Uruguay señala como responsable de estos hechos a la PFA.
Semanas atrás, Alicia Dubra visitó los tribunales de Comodoro Py, donde por primera vez brindó declaración. Lo hizo en el marco del expediente de la AAA y, luego, ante la Fiscalía que sigue los crímenes atribuidos al Plan Cóndor, con la finalidad de que los tres asesinatos se sumen a esa causa, lo que habilitaría a que el proceso pueda continuarse en Uruguay. “Lo que planteo es que, claramente, estos hechos, por sus características, están dentro del Plan Cóndor. Aparte, tengo testimonio de otras personas que ya habían sido detenidas en Buenos Aires, previamente al caso de los chiquilines, y que habían sido interrogados por la policía uruguaya”, detalló Alicia, quien se mostró optimista sobre la decisión que pueda tomar el fiscal a cargo, Miguel Ángel Osorio.
En diálogo con a este diario, Osorio sostuvo que, en efecto, evaluaba “la posibilidad de, en algún momento, incorporar algunos aspectos de estos hechos a la investigación del Plan Cóndor”.
Lentamente, va quedando en claro cuán profunda, en el territorio y también en el tiempo, fue la matriz de una ideología represiva que trascendió fronteras y tiñó a todo un continente.  «

 12/09/19 Guillermo Jabiff, (Willy).
Secuestrado y asesinado por grupos paramilitares en Buenos Aires. Su cuerpo aparece 45 días después.
12/09/1974


El caso de Banfi, a la espera del juicio en italia

En 1999, comenzó en los tribunales de Roma un proceso judicial para investigar el asesinato de 25 italianos en el marco del Plan Cóndor, entre ellos, 13 ítalo-uruguayos que fueron víctimas de la represión durante los '70 en la Argentina. Uno de ellos fue Daniel Banfi.
La investigación, a cargo del fiscal Giancarlo Capaldo, concluyó en 2010 y desde entonces aguarda a que la jueza Luisanna Figliola dé comienzo al juicio. "Para la justicia italiana estos hechos son parte del Plan Cóndor, con responsabilidades individuales y colectivas", explicó Aurora Meloni. "En el caso de Daniel –agregó–, Hugo Campos Hermida fue identificado como responsable del comando que operó en mi casa."
La lucha de Aurora comenzó 38 años atrás, a las pocas horas de que su marido fuera secuestrado. Recorrió distintas comisarías, donde primero le daban esperanzan y luego le decían que había entendido mal. Presentó hábeas corpus, envió decenas de telegramas –incluido uno a Isabelita, que se reproduce en estas páginas–, se entrevistó con el Alto Comisionado de la ONU y, junto a Olga Jabif, fue recibida en la Casa Rosada por un militar que todo el tiempo tuvo un revólver sobre la mesa.
Tras la aparición de los cadáveres en San Antonio de Areco, el 9 de noviembre de 1974, Aurora y el resto de su familia abandonaron el país, pero no la lucha por la memoria de Daniel.

El inicio de un plan regional

Según documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, el origen del Plan Cóndor se remonta a septiembre del '73, a partir del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende en Chile.
A partir de ese momento, las dictaduras de la región fueron aceitando un mecanismo de persecución y de asesinatos políticos que convirtió a todo el continente sudamericano en un mismo escenario de operaciones represivas, incluidos aquellos países que, formalmente, seguían teniendo gobiernos constitucionales, como fue el caso de la Argentina hasta marzo de 1976.
A principios de 1974, de acuerdo a reportes de la CIA, tuvo lugar en Buenos Aires una cumbre donde las fuerzas de seguridad de la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia acordaron realizar ataques coordinados contra "blancos subversivos".
En sus registros, la agencia estadounidense consignó que, desde esa fecha, “los argentinos han conducido operaciones contra subversivos en conjunto con los chilenos y uruguayos”. Un año más tarde, en 1975, este aparato represivo transnacional sería oficialmente bautizado con el nombre de Plan Cóndor.
Sin embargo, para la investigadora norteamericana Patrice McSherry, esta concepción puede rastrearse hasta la década del 60, cuando los Estados Unidos empezaron a promover entre los militares sudamericanos la realización de “acciones preventivas en la región”, a través de organismos como la Escuela de las Américas.

 El Mono Luis Latrónica


Te conoci en el año 1964, « aun no habia escuadron » como dice una cancion de Higinio, que canta el Zabalero. Era en el Liceo Joaquin Suarez Nro. 7 en Pocitos. Aquella mañana llegamos temprano al Liceo. Saltamos unos muros de la vieja casona de la Calle Avenida Brasil ( anexo del Suarez para 1ro y 2do año de liceo) entre 26 de Marzo y Berro.
Luego alguien rompio un vidrio y entrando por la ventana, nos fuimos metiendo adentro del liceo, y dos compañeros, desenrrollaron de ventana a ventana y en la reja exterior unas fajas gruesas de papel y otra de tela, que decian, LICEO OCUPADO y Liceales en lucha. !

Asi empezamos a conocernos con el Mono Latronica, en aquella primera ocupacion de mi vida estudiantil, en que se trataba de las primeras reivindicacions por el Boleto Estudiantil y la lucha por el Prersupuesto para la Enseñanza. A las 7 y 30 horas de la mañana llego el sub-director Alfredo Mena ( El Conejo Mena) y nos invito a retirarnos. Venia acompañado del joven Bedel Jorge Arbeleche, hoy uno de lo mas importtantes literatos y poetas uruguayos clasicos. A lo cual le dijimos que no ! El liceo esta ocupado por los estudiantes en lucha.
Afuera toda la gurizada del Suerez, lanzaba hurras, saludos, gritos de aliento, y las chiquilinas volvian a sus casas, para hacer « tortas y bizcochuelos », para nosotros.

Habia alegria y confianza en el grupo duro de la ocupacion ( los que los padres los dejaban a que se quedaran a dormir en la noche, estaban Luis Latronica, Paulino Delsa ( el Pocho) Carlitos Alario, Pablo Bado, Alejandro Lerena, Rafael Mantaras, Luis Abascal, Alejandro Saxlund, y otros que no recuerdo. A los pocos dias , tenemos una reunion en la asociacion de estudiantes de Notariado, en la Calle Colonia , y alli esta Esteban Valenti, con otros jovenes de la UJC. En la reunion se pasa a fundar la FESM ( Federacion Estudiantes Secundaria de Montevideo) que era algo asi como la abuela de la CESU.

La noche anterior a la ocupacion « del Suarez », en la sala de reuniones de la calle Ellauri, que se comunicaba con el Liceo Central del Suarez que estaba en Avenida España y Ellauri, haciendo cruz con la Embajada Rusa de la URSS. Una reunion habia terminado a las trompadas, contra los fachos de la JUP.

La Asociacion de estudiantes del Suarez, en aquellos años era una mezcla de hijos de Blancos,y Colorados, con algunos independientes de izquierda, y dos o tres bolches de la UJC. La direccion la tenian los hermanos Luis y Horacio Duarte ( hijos de diplomaticos colorados), Fernando Orozco, uno de los Escardo ( blancos) y otros que no recuerdo.

Nosotros eramos de 1ro y 2do año en el el Anexo del Suarez, asi que no teniamos mucho poder. Pero lo que si era claro, que todo el mundo le tenia bronca a los de la JUP, y al flaco Acosta y Lara con su pinta de buitre, flaco, cogotudo y despeinado. Que venia siempre a provocar con su gurda espaldas « el Oso Saravia », Tacuabé y y otros « jupistas « de Pocitos, que andaban con Puños Americanos.

En aquella ocupacion nos hicimos compinches con el Mono Latronica, y de noche haciamos grandes charlas sobre politica internacional y la Revolucion Cubana, luego Pablo tocaba el piano en la sala de musica, Carlitos Alario la guitarra y yo el Saxofond. Haciamos jazz, y las primeras canciones de Los Beatles. El profesor de Historia y creo que tambien senador Claudio José Williman ( hijo del Presidente Williman a principios de siglo XX) y que tenian una mansion pegada al Liceo, nos venian a pedir que cantaramos mas bajo, y que querian dormir.

Asi que nos veiamos en el Liceo, con el Mono y el Pocho Delsa,( ellos eran inseparables amigos) y como era la epoca de los bailes y las fistas de los « Quince » de las chiquilinas de nuestras clases, los sabados de noche era en las fiestas. Recuerdo una en que el Mono, se « arreglo », con una de la chicas que me gustaba a mi, en la fiesta de los « 15 « de Marina Orozco.

En el Suarez habia una barra brava, que reunia a veces al Rudi Zambado, los hermanos Canabal, los hermans Bado, los hermanso Saralegui, los Escardo, al Paco Ordeñana, y hasta a veces algunos de los Zorrilla de San Martin que eran de Punta Carretas. Mientras que nostros eramos de los que se juntaban en Marti y la Rambla en verano, en el Bar Prado en invierno y los sabados en Las Vitaminicas. Y si habia lio con el basketbool, , entre los de Trouville y los de Bohemios, y los de Defensor del Añon de 21 y Ellauri, en el Expreso . Alli habia con el Basket divisiones mas fuertes que entre los de Peñarol o de Nacional.

Peleas con los fachos habia los domingos en el Cine Casablanca o en el Biarritz. Y la batalla final era el 31 de diciembre , despues de la 12, en Av. Brasil y la Rambla, alli habia pelea, de las barras de Pocitos contra los fachos de la JUP, y la policia que venia a defenderlos. Y al final era una batalla campal. Y a los pocos dias salia los martes, la revista escandalosa
« Al Rojo Vivo » con las fotos de la luchas callejeras de Pocitos la noche de Año Nuevo.

Asi empezo para muchos, la experiencia anti-imperialista, la bronca con la JUP, y la Rebelion estudiantil. Entre ellos nosotros, y el Mono no se perdia una, y yo tampoco. Pero eramos tantos. Pero tantos…… Y despues vino nuestro campèon de natacion el Chiche Vargas, y con el chique al frente y Alejandro Saxlund, echamos a los fachos del Suarez. en el año 1966.

Con el Mono, asi que como tantos, nos seguiamos viendo, añito mas o menos despues del 68 en Arquitectura, que era algo asi como el cuartel general del FER entre 1969 y 71. Tambien el Mono fue mas tarde del FER 68, y con Cacho de Bellas Artes, y otros, coordinamos varias Relamapagos con el Mono, dado, que en muchas cosas era él, que daba el primer paso en la calle, dando asi la señal para los del FER 68 arrancaran y de nuestro lado, ( en la otra vereda) era uno del FER que hacia lo mismo.

Aveces ellos tenian un lugar y nosotros dos cuadras mas arriba y otros ( los chinos o la Roe, 2 cuadras mas alla. Asi volvimos locos a las chanchitas. Y eso que no teniamos telefonos celulares, era a puro reloj cronometreado.

Volvi a reunirme con el Mono, abajo del Big-Ben de la estacion Retiro de Buenos Aires, en agosto de 1972. Aquello era la estampida, la gente salia en masa de Uruguay, habia, que instalarla y organizar tanto el Mono, ya en esa epoca con mas galones en la « orga » y nosotros los FER algunos los FRT otros, y los cercanos a nosotros, organizar la vida en el repliegue, conseguir, guita y casas en Buenos Aires..

Intercambiamos informaciones sobre la situacion en los Aeropuertos, planteamos al Mono, de que lo mejor para entrar en Chile, por la via de Mendoza, dado que en aquella epoca aun habia un tren , habia Autobuses y habia Aerolineas Argentinas Mendoza –Santiago.
Y a las dos semanss nos volvemos a ver en Mendoza. El hotel de ellos estaba a 100 metros del nuestro, y nos cruzabamos 2 y 3 veces por dia en la calle. Esperando lugar para embarcar o tener pasaje en un autobus para Stgo. de Chile.

Fue una semana o dos en Mendoza, que el triempo paso dulcemente, y las noches ern tristes con las noticiias de Montevideo, la gente seguia cayendo y las casas allanadas por la policia y las fuerzas Conjuntas cada vez mas.

Volvi a estar con el Mono Latronica en la bar de la UNCTAD en Stgo de Chile era a principios de 1973, y hablamos de Padre Hurtado, en donde habia una oficina de ACNUR, y en donde tambien Guillermo Waksman y otros, habian re-juntado un Comite del Frente Amplio en Chile.

Meses despues, fue adentro de la Embajada de Argentina en Santiago, que nos volvimos a ver. Habia mucha gente de « él » que estaba para seguirla en Argentina.

Hasta que en un vuelo del mes de finales de noviembre nos dan un Salvoconducto, y mas de 200 uruguayos, salimos en un vuelo de las Fuerzas Armadas argentinas, ( y en otros vuelos) y el primer secretario Sr. Cordoba, pone todos los funcionarios de la Embajada, para protejernos en cada omnibus, que sale en fila india o en caravana , en un Comboy con los jeep del ejercito chileno y las motos de los Carabineros adelate y atras de cada autobus, para dejar bien claro que eramos expulsados de Chile.

Asi salimos de la embajada Arg. en Chile muchos y por el Aeropuerto de Pudahuel en Santiago.

Luego de pasar la coordillera los militres argentinos dicen por los microfonos que estaremos confinados en el norte argentino y que el avion no ira a Buenos Aires. Gran estupor, gritos y quejas en el avion, que adentro estaba custodiado con soldados argentinos armados con metralletas cortas.

En Santa Fé vivimos unas semanas, « confinados a residencia » y firmando todos los dias en la Comisaria, pero por suerte, algunas tardes nos fuimos un par de veces a pescar a la isla en donde habia nacido y tenia una casa Horacio Guarani.

Mas tarde , te vi en Buenos Aires, era por la Navidad del 1973, tu ibas a tratar de obtener la residencia en Argentina, yo te dije que me asilaba en Cuba. Nos abrazamos entre un adios y un hasta pronto. Venceremos. !

Meses despues , leyendo El Granma en el Hotel Presidente en La Habana, me entero que el por el 16 de setiembre de 1974 te habian asesinado los de la triple A, y tu cuerpo junto al de dos otros compañeros mas ( Daniel Banfi y Guillermo Jabif), habian aparecido mutilados en un bosque cerca de Buenos Aires.

Fue un dia muy triste para mi, en la mesa al mediodia, estaba Pablo Carlevaro , Decano de la facultad de medicina de Montevideo, Luis Abdala, profesor de historia uruguayo, y Mario Benedatti que tenia la oficina a dos cuadras en Casa de las Americas, vino a la mesa nuestra.. Ese dia nadie pudo comer . Hablamos solo de Luis (el Mono ) Latronica, y a ellos le quedo la consolocion de saber, que ese joven habia tenido una adolescencia feliz, en un barrio de Montevideo.

Como es el caso de todos y de muchos, algunos nos conociamos mas y otros menos, de Luis Latronica, me queda este recuerdo, de haber transitado por la mismas calles, y compartido los mismo boliches, incluyendo el mismo liceo , y las mismas barras de muchachadas, entre 1964 y 1973. El tambien habia sido un pibe del FER en el 68 uruguayo.

Alberto Perez


1974.-. La cronología suele llevar más de un día como sustento. Virginia Martínez, en su libro “Tiempo de dictadura” nos cuenta que el 13 de setiembre de este año, allá enfrente, en Buenos Aires “secuestran a tres exiliados uruguayos, Daniel Banfi, Guillermo Jabif y Luis Latrónica. Un mes más tarde, los cuerpos acribillados a balazos, bañados en cal viva y con huellas de tortura aparecen en San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires”. Más allá de ese dato está la transcripción de un texto de Eduardo Galeano sobre el viaje que realizó Aurora Menoni a Buenos Aires para buscar los restos de Banfi, su marido, donde le entregan los restos, las cenizas en una bolsa: “Dentro de esa bolsa, ¿quién está? ¿Aquel muchacho que vendía con ella queso casero y dulce de leche en las ferias de los barrios de Montevideo? ¿Aquel que con ella enredado dormía? ¿Por qué nadie les avisó que todo iba a durar tan poco? ¿Dónde están las palabras que no se dijeron? Las cosas que no hicieron, ¿dónde están?…¿Y Daniel? ¿En esta bolsa de plástico está Daniel? ¿Aquel que amenazaba con cambiar el mundo y fue arrojado a la vera de un camino como éste, con treinta y seis agujeros en el cuerpo?”

Despouy denunció secuestros durante 1974
El presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), el radical Leandro Despouy, declaró ayer ante la Justicia por la existencia de secuestros y asesinatos ocurridos en 1974, antes de la dictadura militar y durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Según consignó Despouy en el juzgado federal de Norberto Oyarbide, en noviembre de 1974 hubo un operativo de represión coordinado entre las fuerzas armadas uruguayas y argentinas, que sería un antecedente del Plan Cóndor desplegado luego del golpe de Estado de 1976. Este plan se habría montado con el aval de la organización terrorista paraestatal Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A y liderada por el entonces ministro de Bienestar del peronismo, José López Rega.
En esa causa se denunció el secuestro y asesinato de Guillermo Jabif, Daniel Banfi y Luis Latrónica y de otros ciudadanos uruguayos. A la vez, Despouy hizo una descripción detallada de las circunstancias en las que tomó conocimiento del asesinato de Silvio Frondizi, cuya muerte también investiga Oyarbide. El titular de la AGN destacó la existencia de una organización terrorista paraestatal previa al golpe de Estado y la presencia de delitos de lesa humanidad antes de la dictadura militar.
En rigor, Despouy denunció este caso en enero de 1975, ante el Tribunal Russell reunido en Bruselas.
Ayer, el titular de la AGN dio detalles al juez Oyarbide sobre los secuestrados ocurridos en 1974 en Buenos Aires y los trasladados clandestinos al Uruguay, en el denominado "vuelo cero", según el testimonio del sobreviviente Julio Abreu ante Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.
Por otro lado, Despouy recordó el apropiamiento ilegal del niño Amaral García Hernández por parte de un matrimonio vinculado con las fuerzas represivas argentinas. Este dato lo tomó del archivo de Abuelas de Plaza de Mayo. Se trata del caso de José Antonio Moreno y Lilian Dorothy Ramona Calderón, que inscribieron a Amaral como hijo propio con el nombre Juan Manuel Moreno. Los apropiadores fallecieron y el niño quedó al cuidado de los que figuraban como abuelos maternos. Según Despouy, al morir éstos, el niño pasó a manos de un falso medio hermano que trabajaba en la SIDE y que lo llevó a Formosa. Allí fue recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, a partir de gestiones realizadas por sus familiares y por el senador uruguayo Germán Araujo.
Despouy mencionó que los cuerpos de Floreal García, Mirtha Hernández, Graciela Estefanell, Héctor Brum y María de los Angeles Corbo aparecieron acribillados el 20 de diciembre de 1974 en la localidad de Soca, en Uruguay.
Durante su testimonio, Despouy dejó en claro que el proceder de "la Triple A en todo el país, amparado por la estructura del Estado, dio lugar a secuestros y desapariciones previas al golpe de estado de 1976"

 Así, por su participación en la Triple A, la Justicia encontró a Almirón involucrado en los homicidios de Rodolfo David Ortega Peña, Alfredo Alberto Curutchet, Julio Tomás Troxler, Luis Angel Mendiburu y Silvio Frondizi (hermano del ex presidente Arturo Frondizi), Carlos Ernesto Laham y Pedro Leopoldo Barraza. También se agregaron otros hechos como secuestros y desapariciones de Daniel Banfi, Luis Latrónica y Guillermo Jabif, y el asesinato de Raúl Laguzzi.


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